A dos años de ¡Racing Campeón!

Hicimos un repaso de lo que fue un torneo diferente, ese partido, el entorno y las claves que hicieron que podamos dar la vuelta. El Racing Positivo como estandarte, la resurrección de la confianza y los apellidos que quedarán grabados en la historia del Racing Club de Avellaneda. Las contras, los palos en la rueda y el deseo de todo el pueblo racinguista.

Transición 2014: Los partidos claves

Por Tomás Foppoli

Racing comenzó el torneo sin ser favorito, un equipo totalmente nuevo, con técnico debutante y con la vuelta especial de Diego Alberto Milito, el conjunto enfrentaba un torneo en el que solo esperaba levantar el nivel.

La primera fecha se jugó frente a Defensa y Justicia de visitante y el equipo de Avellaneda salió victorioso con dos goles de Gabriel Hauche -quien sería crucial en la definición del campeonato- y otro de Milito, el primero luego de su regreso. En la fecha 3, Racing sufrió un duro golpe frente a Tigre en San Fernando, fue derrota por 4 a 0 en Victoria: el equipo no fue funcional y las dudas comenzaban a aparecer. La fecha siguiente en Avellaneda el equipo de Diego Cocca venció a Arsenal y logró llegar al clásico frente a Independiente de mejor manera. No obstante, en esa semana de espera para el partido más importante hasta ese entonces, el técnico racinguista habló en conferencia de prensa y lanzó declaraciones que dieron que hablar. Esto generó un malestar importante en el público que considera dicho encuentro como uno de los más significativos, por historia y rivalidad. Racing comenzó ganando el clásico por un gol de Diego Milito, pero el “rojo” dio vuelta el resultado y dejó a Cocca en el ojo de la tormenta. ¿Se irá? Era el deseo de muchos.

Frente a Lanús, el ambiente en el Cilindro estaba tenso: banderas en contra de referentes, como Sebastián Saja, y Diego Cocca al manifiesto de “Los clásicos se ganan”. Ante Newell’s el equipo mostró otra cara, y frente a Boca, con el doblete de Bou y luego de dar vuelta un partido que -casi- se aseguraba perdido, el cambio de Racing fue notorio y comenzó a respirarse otro aire.

De aquí en adelante hubo dos partidos específicamente que hacían creer que el conjunto estaba fuera de la pelea, como frente a Atlético Rafaela en la fecha 10, en la que se perdió por 0-2, y frente a Olimpo en la fecha 13, un empate que dejó lejos la posibilidad de prenderse al campeonato. Aun así, los números daban y el equipo no dejó de intentar. A partir de la fecha 14, fueron 6 las victorias consecutivas que le dieron el título tan esperado a Racing Club de Avellaneda. A pesar de no ser un plantel de muy buen juego, era especialmente práctico con una defensa firme y una fuerza de ataque certera, se consiguieron 41 puntos. Los últimos tres fueron frente a Godoy Cruz, cuando finalmente el equipo pudo gritar “Campeón”.

Diego Cocca: El gestor desde el banco

Por Mariano Boccazzi 

Ni bien se supo que Diego Martín Cocca sería el nuevo entrenador de Racing, fue observado de reojo por los hinchas. Principalmente, la excusa fue su nula experiencia en clubes grandes y que sus pasos previos como técnico fueron en el ascenso, sobre todo en la B Nacional.

De todas formas, Diego Cocca llegaba con buenos pergaminos a La Academia, ya que venía de ser campeón de la segunda categoría y lograr el ascenso con Defensa y Justicia desplegando un fútbol ofensivo para lo que era la divisional. Desde su inicio en el club de Avellaneda, intentó darle su impronta al equipo, pero luego, al ver que su continuidad estaba en duda en base a resultados y a declaraciones desafortunadas, dio un giro de timón y un cambio radical en la forma de jugar, que el mismo Cocca se dio cuenta que era necesario. La gente comenzó a observarlo de reojo cuando en la semana previa al clásico de Avellaneda ante Independiente como visitante, al entrenador le consultaron por la importancia del mismo y contestó con una frase que genero mucha polémica y enojo en los hinchas: “Prefiero perder con Independiente y pelear el campeonato”. Racing no sólo perdió el clásico sino que en dicho partido se lesionó Diego Milito y la lupa estaba puesta sobre el  DT. Diego Cocca caminó por la cornisa luego de la derrota por Copa Argentina ante Argentinos Juniors en cancha de Huracán. Y luego con Lanús, en un Cilindro con banderas en su contra.

Cuando se avecinaba la tormenta, Cocca supo darse a cuenta a tiempo y cambió para finalmente encontrar la clave que lo llevaría a la cima. El técnico que sería campeón, modificó el 4-3-3 que implementó al comienzo de su ciclo y lo mutó un 4-4-2 más sólido, compacto y con otro estilo de juego, más preparado para el contragolpe y muy fuerte en la última línea.

Un lema: Racing Positivo

Por Sofía Antonacci

Nadie, ni los propios hinchas apostaban por un Racing Campeón después de la derrota en la cancha vecina. El hincha de Racing se dice ser fiel, pero con una historia que lo condena -o condenaba- al sufrimiento. Ese año, en 2014, más precisamente por el mes de octubre, comenzó a contagiarse una energía positiva, un espíritu distinto al original, un plus a la identidad de los racinguistas. El “Racing Positivo” pudo haber sido una excusa, pero transformó la visión de todo aquel que comenzaba creyendo pero terminaba bajando los brazos.

Los partidos de fútbol se ganan haciendo goles, ¿qué fue eso del “Racing Positivo”? Un cambio de mentalidad, una confianza que creíamos perdida y que creció en la ilusión de cada encuentro disputado en los últimos tres meses de competencia. El hincha de Racing también fue parte de este título: Jugó los partidos en unidad, con confianza, amor y acompañando desde el otro lado del alambrado.

El entorno: Las elecciones

Por Federico Cogo

El mismo día que Racing salió campeón se dio la particularidad de que se llevaron a cabo las elecciones para elegir Presidente en el club.

Temprano, a las 8 de la mañana, comenzaron a acercarse los socios para votar, en un clima de fiesta y alegría por lo que sucedería a la tarde/noche de ese 14 de diciembre. Los candidatos paseaban por los alrededores, como también ex jugadores: “Chanchi” Estévez, Gabriel Loeschbor y Rubén Paz, preparados para las fotos y en participación de la campaña para las diferentes listas.

Los socios tenían posibilidad de elegir presidente por tercera vez consecutiva desde la vuelta de la democracia tras la dictadura del gerenciamiento de Fernando Marín y compañía. Por un lado, el oficialismo presentaba a Víctor Blanco, quien había quedado como Presidente luego de la feroz contienda política que se cargó a Gastón Cogorno y Rodolfo Molina. Iría secundado por  Miguel Jiménez, hombre ligado a Daniel Lalín, y Alfredo Chiodini.  Como principal opositor, se asomaba el abogado Mariano Cúneo Libarona, con su frente Racing Unido, cerrando Fabián Colussi y Claudio Velo, el trinomio. Pablo Podestá, quien fue Vice de Molina y candidato a Presidente en 2011, intentó probar suerte de nuevo y Daniel Lalín se presentó como alternativa una vez más por si algún desmemoriado osaba a votarlo.

“Se puede decir que ganamos la elección”, sostuvo Blanco, acompañado por Cúneo Libarona, quien reconoció la derrota cuando aún faltaban diez mesas de las más de 40 por escrutar.

Finalmente, a las 21.45, se conocieron las cifras exactas: De 9849 socios, 5009 eligieron a Blanco para que comande el club por tres años más. Detrás, Cúneo Libarona con 3441 votos, Podestá con 1251 y Lalín con 112.

El mejor final: Racing Campeón

Por Ayelén Taverniti

Todo lo que se pueda escribir o contar en estas líneas no alcanzará para describir o intentar reproducir la emoción que sintieron todos los hinchas de Racing aquel 14 de diciembre de 2014 que en el Cilindro, en su casa o en algún lugar del mundo, vivieron un día inolvidable. Hay sensaciones que no pueden ser narradas, las del partido ante Godoy Cruz, es una de ellas.

La fiesta, porque sin dudas fue una fiesta, arrancó temprano. Eran las tres de la tarde, faltaban 5 horas para el arranque del partido cuando las puertas del Estadio Presidente Perón fueron abiertas y los socios empezaron a ingresar al lugar que sería testigo de tantas lágrimas de felicidad.

Cerca de las 20, hora del pitazo inicial, el Cilindro desbordaba de personas y otros tantos estaban afuera, expectantes. Se vivía un clima de seguridad, de confianza, de alegría, algo que hacía mucho tiempo no pasaba en Avellaneda. Ya no había más murmullos hacia Sebastián Saja, ni dudas sobre si Gustavo Bou estaba a la altura de Racing. Nadie desconfiaba de la muralla defensiva armada por Iván Pillud, Luciano Lollo, Yonathan Cabral y Leandro Grimi. Todos dentro y fuera de la cancha tenían la misma tranquilidad que transmitían Ezequiel Videla o Luciano Aued a la hora de cortar una jugada o dar un pase al compañero o Gastón Díaz que, con la cabeza vendada, abrió el marcador en Rosario. Ricardo Centurión, autor de uno de esos goles que se recordarán siempre, así como el de Loeschbor a Vélez en 2001 o el Chango Cárdenas al Celtic en la final de la Copa Intercontinental de 1967. Y cómo olvidarse de Diego Milito, el emblema del equipo, el principal estandarte. Ese que se fue con la gloria y volvió para retirarse como un ídolo. El único que formó parte de los dos últimos campeonatos de la Academia. El que se arrodilló en el pasto junto con Gabriel Hauche a llorar de alegría porque su Racing sumó una nueva estrella.

Con el pitazo final, justo a las 22.22, llegaron las lágrimas y siguió el festejo. Ese que unió a ricos y pobres, a hombres y mujeres, a jóvenes y adultos, que se olvidaron de los problemas, las adversidades o diferencias y se unieron bajo el grito de “Dale campeón, dale campeón” que dejó atrás tantas jornadas de frustración, tristeza y desconfianza.

 

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